Calentamiento Global

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COP24 Katowice. Digan la verdad, les interesa más mantener el mito del crecimiento continuo que mantener la bases de la vida.COP24 Katowice, digan la verdad, les interesa más mantener el mito del crecimiento continuo que mantener la bases de la vida.


 

2018 emisiones

Fuente: Nature datos de 1995 de Global Carbon Budget

La primera Conferencia de la Partes firmantes del Convenio sobre Cambio Climático, COP1, se celebra en Berlín en 1995. Ese año las emisiones de dióxido de carbono, CO2, principal gas de efecto invernadero, originadas por la quema de combustibles fósiles y la fabricación de cemento alcanzaron las 23 Giga toneladas, Gt,  y la concentración en la atmósfera de este gas era de 360 partes por millón, ppm, habiendo superado en 10 ppm la concentración considerada como segura para evitar un cambio climático peligroso para el mantenimiento de la civilización tal como la conocemos.

23 años más tarde, mientras escribo este artículo se está celebrando, la COP24 en Katowice, Polonia, y según el informe Global Carbon Budget, publicado el pasado día 5, este año con datos aún provisionales romperemos el récord de emisiones de CO2, superando las 37 Gt CO2, un 2,7% más que el pasado año, en consecuencia la concentración de CO2 superará las 408 ppm. Con estos niveles de alteración ya estamos inmersos en una atmósfera con una concentración de gases de invernadero desconocidos por la especie humana.

En consecuencia el año que termina se colocará en el número cuatro de TOP5 de años más cálidos globalmente registrados 2016, 2015, 2017, 2018 y 2014 por ese orden, es decir los últimos cinco años, incluido el que terminamos, han sido más cálidos desde que tenemos instrumentos para medir la temperatura y registros de las mismas.

Todas estas evidencias que reclaman la necesidad de disminuir rápidamente la emisión de gases de invernadero y poner en marcha urgentes medidas de adaptación a las afecciones que ya sufrimos y las ya inevitables por venir.

La urgencia de la intervención profunda ha venido siendo demandada por  los cinco informes generales y los especiales de Panel  Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC, de la Naciones Unidas. En el periodo que abarcan las 24 COP se han firmado el Protocolo de Kioto y los Acuerdos de París. Todos estos informes, encuentros y acuerdos  no han podido frenar la acelerada quema de combustibles fósiles.

Peor aún, mientras diciembre de 2015 se anunciaba a bombo y platillo que se habían alcanzado acuerdos que significaban un paso adelante en la lucha contra el Cambio Climático, han bastado tres años para echar un jarro de agua fría sobre ese supuesto avance. Así el gobierno de los EE.UU, por boca de su presidente,  avisa que se descuelga de los Acuerdos de París y al comienzo de la COP24 los representantes de Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait han declarado no aceptan el Informe Especial Global Warming of 1.5ºC, SR15, sobre los impactos sobre las personas y los ecosistemas que supondrían  superar la temperatura de la época preindustrial en 1,5ºC.

Es necesario recordar que los compromisos recogidos en los Acuerdos de París no son lo suficientemente ambiciosos y que diversos estudios sobre el efecto sobre el clima de estos Acuerdos pronostican que, en el caso de que llegaran a hacerse realidad, la temperatura media de la Tierra se incrementaría en más de 3ºC. Recordar también que el SR15 es un informe de consenso que no recoge la mejor ciencia y minusvalora los impactos de llegar a un mundo 1,5ºC más cálido que el preindustrial.

Vivimos en una situación de emergencia, extremadamente grave. Hay miembros de la comunidad científica que afirman que los informes se están edulcorados para hacerlos más digeribles, en 2016 rozamos ya el incremento de 1,5ºC y hay un plazo de tiempo entre la emisión de los gases de invernadero y la respuesta del sistema clima con el máximo calentamiento, este periodo  es de 10 años de media, luego aún no se han manifestado los efectos de las emisiones récord de los últimos años. Así que es realmente casi imposible mantener el planeta sin sobrepasar los 2ºC sobre la etapa preindustrial. Hace unos años que un informe de la Met Office británica sentenciaba “Hagamos lo posible para quedar por debajo de 2ºC y preparémonos para 4ºC”. El problema es que no sabemos cómo prepararnos, solo tenemos algunos indicios de cómo afectará a los ecosistemas o al nivel del mar pero no como afectará a la civilización humana. Pero seguro que no es nada positivo.

Los pirómanos dirigentes de la humanidad conocen esta realidad y no parecen dispuestos a hacer nada para evitar el fuerte agravamiento de los efectos del Cambio Climático, que ya estamos padeciendo.

Hay una parte de los mismos que si admite la necesidad de actuar, pero existe un compromiso descendente entre las declaraciones que hacen, los compromisos que acuerdan y lo que en realidad ejecutan. A modo de ejemplo, nuestro país sólo ha desembolsado el 10 % de la inversión que se comprometió aportar en 2014 al Fondo Verde para el Clima (Green Climate Fund)

La razón, mejor sinrazón, para este comportamiento se debe a que la inmensa mayoría de los gases de efecto invernadero está originada por la quema de los combustibles fósiles y que estas combustiones proporcionan la energía que propulsa el crecimiento exponencial de la economía y la sociedad industrial en la que vivimos.

Nuestros dirigentes no nos cuentan la verdad. La realidad es que este sistema económico es incompatible con el mantenimiento de la civilización tal como la conocemos, que está socavando a pasos agigantados las bases que sustentan la vida humana, un sistema que genera  residuos de todo tipo y que el medio natural es incapaz de absorber. Uno de estos residuos es el CO2 del que ecosistemas terrestres y marinos, que actúan de sumideros, solo han retirado en la última década 55% de las emisiones y han dejado el resto en la atmósfera.

Actuemos o no actuemos el Cambio Climático lo cambiará todo, como afirma Noemi Klein. De las decisiones que se tomen dependen los niveles sufrimiento para la humanidad. A más urgente y profunda intervención corresponderá menor sufrimiento.

Atajar consecuentemente el Cambio Climático implica necesariamente embridar a las corporaciones, cambiar el sistema, afrontar el  Cambio Climático nos brinda la posibilidad de construir un nuevo sistema social y económico que ponga como objetivo de las decisiones económicas y políticas el mantenimiento de la vida digna de las personas, de la vida en general.

Como el mismo Convenio sobre el Cambio Climático recoge, la responsabilidad de realizar el cambio es compartida pero diferenciada, quienes tienen más capacidad de intervención y más han contaminado tienen mayor responsabilidad

La capacidad de respuesta disminuye a medida que pasa el tiempo y cada minuto perdido implica mayor y más rápida actuación para afrontarlo. Ya hemos perdido demasiado tiempo en  la tarea que tenemos pendiente. Espero que la COP24 sea realmente un punto de inflexión para iniciar este proceso.

Inicialmente publicado en Contrainfo.

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15 diciembre 2018 Posted by | Calentamiento global | Deja un comentario

Refrigeramos calentando


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En cada casa hemos frente a los rigores del verano como podemos o sabemos, lo que la mayoría no parece ser consciente de que alguna de las formas en que lo hacemos nos refresca la casa pero crea las condiciones para que nuestras ciudades y casas sean cada vez más calurosas.

Esa forma a la que me refiero es la instalación de aparatos de aire acondicionado en nuestras viviendas o en los automóviles.

Los aparatos de aire acondicionado sacan el calor de nuestras casas y lo expulsan a la calle, aumentando la temperatura de nuestras ciudades.  Es decir el calor que evacuamos de nuestras  casas vuelve por nuestras ventanas y paredes.

Adicionalmente el funcionamiento de los aparatos y los escapes de los gases que utilizan contribuyen a elevar la concentración de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático que se ceba particularmente con nuestra ciudad como ya he señalado en otras ocasiones.

Y es que además nuestras ciudades, con calles asfaltadas, calles privadas de árboles, plazas sin apenas vegetación,  la cobertura de nuestras techumbres y fachadas, la circulación de vehículos,… se convierten en “islas de calor”. Investigaciones realizadas estiman que este efecto puede elevar la temperatura varios grados centígrados.

La Agencia Internacional de la Energía publicaba hace poco un informe en el que se recogía que a finales de 2016 se podían contabilizar en el mundo 1.620 millones de aparatos de aire acondicionado en los sectores residencial y comerciales con un consumo de 2.000 TWh, el 10% de la electricidad globalmente consumida y 1.130 millones de toneladas de CO2 emitidas.

Otro estudio de la Universidad de Birmingham, que contemplaba la refrigeración en todos los sectores, calcula en 3.600 millones de aparatos frigoríficos, congeladores, acondicionadores de aire en viviendas, edificios y vehículos,…  estimando un consumo para 2018 de 3.600 TWh y 4,1 Giga tonelada de CO2e emitidos.

Un portal inmobiliario ha publicado que aproximadamente un tercio de las viviendas en nuestro país tienen instalado aire acondicionado, en el ranking provincial Córdoba ocupa el segundo lugar con el 56,9%, solo superado por Sevilla con el 70,2%.

Las capitales más calurosas cuentan con un mayor parque de pisos climatizados: en Sevilla, el 70,2, Córdoba, el 56,9, seguidas por el 55,8 % de las de Madrid, el 55,6 % de las de Palma de Mallorca, el 53,2 % en Valencia, el 52,9 % de Barcelona, el 52,1 % de Ciudad Real y el 51,9 % de Alicante.

En muchos comercios y grandes superficies podemos observar como mantienen abiertas las puertas como reclamo comercial, derrochando y usando ineficientemente la energía consumida por los acondicionadores de aire  que se carga en el precio de los artículos e incrementa innecesariamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para combatir las calores en nuestras ciudades hay otras medidas que podemos y debemos adoptar como arbolar nuestras calles y plazas, los árboles sombrean nuestras fachadas y calles, a través de la hojas evaporan agua que recogen del suelo bajando la temperatura del aire, hay cálculos que cifran en doce acondicionadores de aire la refrigeración equivalente que proporciona un árbol de gran porte en nuestras calles.

Los árboles absorben CO2 y otros contaminantes urbanos tóxicos a la vez que juegan un papel estético y síquico que contribuyen al bienestar de nuestra vida en la ciudad.

Cubrir fachadas con parra virgen o tejados verdes pueden bajar hasta 20ºC la temperatura en fachadas o techos.

La adecuada rehabilitación energética de nuestros edificios, instalación de toldos y viseras son medidas adecuadas que evitan gastos energéticos y económicos en la climatización de nuestros edificios a la vez que estimulan el empleo.

Disminuir el número de vehículos de combustión interna que circulan por nuestras calles es una medida eficaz contra el efecto “isla de calor” y mejora la calidad del aire que respiramos.

Estas medidas deben ser urgentemente aplicadas en todas las ciudades, y más aún en la nuestra por su situación geográfica y tendencias climáticas.

Bien es verdad que el grueso de estas medidas deben ser acometidas por nuestro ayuntamiento pero es papel de la ciudadanía remar en esta dirección.

Publicado originalmente en D16

11 agosto 2018 Posted by | 2018, Calentamiento global, Cambio Climático, Climate Change, Global warming, Olas de calor, temperatura | 1 comentario

Junio 2018, el tercer mes de junio más caluroso registrado globalmente


El instituto Goddart para Estudios Espaciales de la Nasa ha publicado hoy que el pasado mes de junio alcanzó +0,77ºC sobre la media del periodo  1951-1980. empatado con junio de 1998 y solo por debajo de 2015 y 2016 con +0,80ºC y +0.79°C respectivamente . El mes de junio de 2018 continua la tendencia de los últimos 40 años, se da el caso que junio de 1998 fue empujado hacia arriba por un potente El Niño, a diferencia de la etapa actual de neutralidad.

16 julio 2018 Posted by | 2018, Calentamiento global, Cambio Climático, Climate Change, Global warming, temperatura, TOP 10 | Deja un comentario

Las emisiones de CO2 crecen en España un 4,4% en 2017 con respecto al año anterior


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Avance del Inventario de Emisiones GEI

El mayor aumento de emisiones se ha registrado en la generación de electricidad, un 18,8%, al incrementarse la producción a partir de carbón y ciclos combinados por la caída de un 49% de la hidráulica

La variación de las emisiones con respecto al año anterior supone el mayor aumento interanual desde 2002

El Ministerio para la Transición Ecológica remitirá a la Comisión Europea el Avance del Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) correspondiente al año 2017. Estos datos preliminares –que se envían a Bruselas anualmente para su validación- revelan que las emisiones alcanzaron las 338,8 millones de toneladas de CO2 equivalente, lo que supone un aumento de un 4,4% respecto al año 2016. Se trata del mayor aumento interanual desde 2002.

 

La razón principal para esta subida está en el aumento de un 18,8% de las emisiones procedentes de la generación de electricidad, debido a la mayor producción en centrales de carbón y ciclos combinados, unido a una caída de un 49% en la producción hidráulica en un año marcado por la sequía.

 

“Es un balance negativo y revela que es necesaria una mayor penetración de las fuentes renovables en el mix energético, porque España no puede seguir fiando los buenos o malos resultados de la trayectoria de emisiones a las condiciones climatológicas. Es preciso definir una hoja de ruta para mantener unos resultados óptimos, aun cuando las condiciones climatológicas sean adversas, y desacoplar cuanto antes el crecimiento económico de las emisiones de gases de efecto invernadero”, afirma el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.

 

En un año con un incremento del PIB del 3,1% e hidrológicamente malo -2017 fue el más cálido y el segundo más seco desde 1965-, todos los sectores emisores experimentaron un aumento de las emisiones.

 

La principal subida estuvo relacionada con la generación de electricidad, que aumentó sus emisiones un 18,8%, debido a la mayor producción de electricidad en centrales de carbón y ciclos combinados de gas en un año de sequía en el que la producción hidráulica disminuyó un 49,0%. También contribuyeron a este aumento el incremento de las emisiones del sector industrial (+3,2%), del transporte por carretera (+2,5%) o de la agricultura (+2,9%). Las principales bajadas se registraron en el sector residencial (-2,8%) y en el uso de gases fluorados (-17,2%).

 

LEY DE CAMBIO CLIMÁTICO Y TRANSICIÓN ENERGÉTICA

 

Con los datos preliminares de 2017, el nivel de emisiones globales se situaría un 17,8% por ciento por encima del año 1990 y un 23% por debajo de las emisiones de 2005. El objetivo expresado por el Ministerio para la Transición Ecológica, que busca elevar la ambición en la lucha contra el cambio climático de España, plantea una reducción de alrededor de un 20% sobre el nivel de 1990 para 2030, que traducido a las cifras de hoy significaría un descenso de algo más de un 45%. El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que el ministerio espera poder someter a información antes de agosto marcará la senda para poder cumplir con los objetivos de recorte de emisiones que establece el Acuerdo de París.

 

Las emisiones procedentes de los sectores sujetos al régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (ETS), un 40% del total, aumentaron un 10,3%, mientras que las emisiones de los sectores difusos (residencial, comercial e institucional; transporte; agrícola y ganadero; gestión de residuos; gases fluorados, e industria no sujeta al comercio de emisiones) lo hicieron un 0,6%.

 

El sector con más peso es el transporte (26%), seguido de la generación de electricidad (21%), las actividades industriales (19%) y la agricultura (10%). Por gases, el CO2 supone el 81% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, seguido del metano (11%).

 

En cuanto a los sumideros de carbono, las emisiones absorbidas han descendido un 4,8%, en gran parte debido a la disminución del efecto de las repoblaciones sobre el incremento de biomasa forestal y a un notable aumento en las emisiones derivadas de incendios forestales.

 

 

POR SECTORES

 

Las variaciones interanuales (2017/2016) por sectores son:

 

–        Transporte (26% del total de las emisiones): Aumento de las emisiones un +2,6% respecto al año 2016, debido principalmente al incremento de las emisiones del transporte por carretera (25% del total de las emisiones con un aumento interanual de +2,5%) y del transporte aéreo nacional (0,8% del total de las emisiones con un crecimiento interanual de +6,2%). Por su parte, aunque con un menor peso en el global del sector, el transporte por ferrocarril y la navegación doméstica aumentaron sus emisiones (+3,9% y +0,6% respectivamente).

–        Generación eléctrica (21% del total de las emisiones): Aumento del +18,8% de las emisiones en la generación eléctrica, respecto al año anterior, debido a un marcado descenso en la generación hidráulica (-49,0%) en un año hidrológicamente muy seco que se ha visto compensado por la subida de la producción eléctrica en centrales térmicas de carbón (+20,6%) y ciclos combinados (+27,5%) y niveles similares de producción eólica (+0,4%).

–        Industria (19% del total de las emisiones): en 2017 se estima un aumento de las emisiones de la combustión en los sectores industriales del +4,2%, ligado al incremento de estas emisiones en el régimen ETS. De igual manera, las emisiones de los procesos industriales registraron variaciones interanuales al alza (+1,4% en el conjunto de minerales no metálicos (cemento, cal, vidrio y cerámica); +0,3% en la industria química; y +1,2% en la metalurgia).

–        Residencial, comercial e institucional (8% del total de las emisiones): Disminución global de las emisiones de la categoría de un -2,8%, en un año climatológicamente cálido.

–        Agricultura (10% del total de las emisiones): aumento de las emisiones (+2,9%) del total del sector respecto al año anterior. Las actividades ganaderas, responsables del 66% de las emisiones, aumentaron sus emisiones un +1,7% debido principalmente al aumento de la cabaña de vacuno de carne (+2,7%) y de porcino blanco (+3,8%)). Por su parte el resto de actividades agrícolas aumentaron sus emisiones un +5,4% debido fundamentalmente a la subida en el consumo de fertilizantes inorgánicos (+9,2%, respecto al año anterior). Las emisiones derivadas de la maquinaria agrícola, forestal y pesquera (4% del total de las emisiones nacionales) también se vieron incrementadas (+6,2%) en 2017.

–        Residuos (4% del total de las emisiones): se estiman unas emisiones en 2017 muy similares a las del año anterior (variación de -0,06%), debido a la reducción de emisiones accidentales de residuos y a ligeros incrementos en la cantidad de depósitos previsiblemente ligados a los incrementos del PIB y de la población.

–        Refino (3% del total de las emisiones): Disminución de las emisiones del sector refino de un -2,0% respecto al año 2016, según datos del régimen ETS.

–        Gases fluorados (2% del total de las emisiones): las emisiones derivadas del uso de gases fluorados disminuyeron un -17,2% consecuencia del efecto del impuesto sobre el uso de estos gases.

–        Sector LULUCF: las absorciones asociadas a este sector del Inventario se ha estimado en 38,8 millones de toneladas de CO2-eq (11% del total de emisiones brutas del Inventario) con una variación de -4.8% respecto a 2016). La disminución en el global de las absorciones están ligadas al sector forestal (-2,6%), consecuencia de la disminución del efecto de las repoblaciones sobre el incremento de biomasa forestal y a un notable aumento  en las emisiones derivadas de incendios forestales.

Fuente:

10 julio 2018 Posted by | Calentamiento global | Deja un comentario

Transición energética sostenible en nuestras ciudades


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Foto: Cadena SER, Córdoba

Las ciudades son el espacio más dinámico de transformación social y económica, la cercanía entre el gobierno y la ciudadanía hace posible una fuerte interrelación que permite fértiles y dinámicas experiencias de transición hacia otro modelo productivo más sostenible y un sector muy importante de esa transición es la referente a la energía.

El actual modelo productivo, soportado por el viejo paradigma del crecimiento continuo, ha disparado la crisis ambiental, con el cambio climático como una de sus caras más visible y peligrosa; la crisis económica y social que padecemos, aumentando las desigualdades sociales empujando a millones de personas a la exclusión social y la pobreza, con la pobreza energética, como una de las formas de la misma, que se ha visibilizado en los últimos años.

Los importantes consumos de electricidad de nuestros ayuntamientos, su capacidad de articular y regular la movilidad y gestionar el transporte público urbano permiten la intervención de los gobiernos municipales en esta tarea a la vez que sus actuaciones juegan un importantísimo papel educativo de la ciudadanía por el carácter ejemplarizante de las mismas.

Si bien las administraciones locales en nuestro país están fuertemente encorsetadas por la legislación emanada en los últimos por el gobierno estatal del Partido Popular y manejan un porcentaje inferior al 15% de los presupuestos del estado, se pueden aún desarrollar acciones y herramientas  para avanzar en la senda de la transición.

Las ciudades firmantes de La Carta de Alborg, el Pacto de Alcaldes, la red C40 de ayuntamientos y otras redes similares de ciudades se mueven en esa dirección dentro y fuera de  nuestro país.

El impulso a la transición energética, basada en las energías renovables la movilidad sostenible, el ahorro la rehabilitación energética de viviendas y edificios, en nuestras ciudades tiene efectos inmediatos en la mejora de la calidad del aire y más a largo plazo en la tarea de frenar las emisiones responsables del cambio climático, afrontar el descenso de producción de combustibles fósiles baratos, de calidad y fácil acceso y acometer la lacra de la pobreza energética.

Adicionalmente las tecnologías basadas en las energías renovables crean mayor cantidad de empleo por unidad de energía provista y buena parte de ese empleo se genera en la ciudad.

En los años 90 algunos gobiernos locales iniciaron ese camino con la puesta en marcha de Agencias Locales de Energía, así en Córdoba fue aprobada por el pleno municipal en la legislatura 95-99, aunque no llegó a desarrollarse.

En Córdoba la factura eléctrica del ayuntamiento y los servicios municipales que proporciona se acerca a los 8 millones de euros. Ya los 51 acuerdos de gobierno de nuestra ciudad recogían la propuesta de aumentar la eficiencia y ahorro energético, la instalación de energías renovables y la puesta en marcha de un operador energético.

 

En la actualidad varios ayuntamientos dentro de nuestro país, Barcelona, Pamplona, Madrid o Córdoba se están convirtiendo en punteros en el impulso de la transición energética democrática y justa del sector eléctrico, consumiendo y produciendo electricidad de 100% origen renovable y/o poniendo en marcha o desarrollando operadores eléctricos y empresas eléctricas municipales.

Otra característica de estos procesos es la extensión de la participación en la empresa a la población, si bien por ahora restringida a los máximos que la actual legislación permite

En los presupuestos municipales del pasado año y en los actuales ya se recogían partidas presupuestarias para desarrollar estas propuestas.

Animo a nuestro ayuntamiento  a culminar con prontitud este camino que aporta mayor calidad del aire, disminuye las emisiones de efecto invernadero, genera ahorros económicos y riqueza local, crea empleo de calidad, permite afrontar la pobreza energética y lo que no es menos importante, posibilita el control democrático de este proceso de transición energética.

 

Publicado originalmente en Diario Córdoba

 

 

 

8 julio 2018 Posted by | Calentamiento global | Deja un comentario

Ártico y Bestia del Este, relaciones sorprendentes


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Los fenómenos climáticos extremos no dejan de sorprender a los climatólogos y últimamente estamos asistiendo a hechos, que podríamos calificar de anómalos, relacionados con nuestro clima.

En el norte de Groenlandia se han registrado durante 61 horas temperaturas por encima de las de deshielo, tres veces superior al último récord. Esta circunstancia, unida a los fuertes vientos, han propiciado que el mar de Bering haya perdido un tercio del hielo marino en solo ocho días. En algunas zonas de Siberia se han registrado temperaturas de hasta 35ºC por encima de la media para estas fechas, dándose la paradoja de que en León se han llegado a dar temperaturas más bajas que en Siberia. ¡Y esto ocurre en la noche del invierno polar!

El pasado mes de enero un petrolero sin rompehielos, el Eduard Toll, atravesó en pleno invierno el Ártico, desde Corea de Sur hasta Rusia; algo totalmente increíble teniendo en cuenta que los primeros cargueros que hacían esa ruta comenzaron a pasar en el verano de 2008. En zonas de Escandinavia llueve en lugar de nevar, y esto tiene serias consecuencias para los lapones que viven de la ganadería de renos: la lluvia se congela por las noches impidiendo a los renos alimentarse de su principal alimento, los líquenes, que en condiciones normales si estarían accesibles escarbando la nieve con sus pezuñas.

Esta situación tiene consecuencias paradójicas para nosotros, que vivimos en la zona templada del Hemisferio Norte, como estamos viendo, y sintiendo, con la llamada “Bestia del Este”. Efectivamente, la disminución de la diferencia de temperatura entre la zona polar y la zona templada hacen que el vortex que contiene el aire frío dentro del círculo polar se altere y las corrientes en chorro se alteren también, produciéndose oscilaciones que arrastran vientos polares hacia Europa. Estas anomalías están dejando temperaturas inferiores en Londres a las registradas en Cabo Morris Jesup, en el Norte de Groenlandia, que alcanzó 6,1ºC.

Parece que a nuestros gobernantes no les entra en la cabeza que podrán negociar con los países, pero no con las leyes de la física

Es cierto que no siempre se puede relacionar un determinado fenómeno climático con el calentamiento global; pero sí está científicamente demostrado que los fenómenos extremos, como el que estamos viviendo ahora, serán más frecuentes. Mientras tanto nuestros gobernantes, apenas mueven un dedo para afrontar el cambio climático, y no termina de arrancar el proceso de la elaboración de un Ley de Cambio Climático.

A esto se añade que las proyecciones de emisiones de gases de efecto invernadero de la propia Unión Europea recogen que, si bien se conseguirán los objetivos de reducción del 20% para 2020, no ocurriría así con los compromisos adquiridos en los Acuerdos de París para el año 2030, ya que las proyecciones recogen que se reducirían entre el 30 y el 32%, mientras que los compromisos adquiridos son del 40%.

No afrontar el cambio climático ya está implicando pérdidas importantes en la agricultura y otros sectores sensibles como el turismo; inundaciones con cada temporal, aumento de la incidencia de la sequía, incendios y olas de calor, que serán cada vez más y más intensas. Parece que a nuestros gobernantes no les entra en la cabeza que podrán negociar con los países, pero no con las leyes de la física.

Publicado inicialmente en: El Salto

2 marzo 2018 Posted by | 2018, Calentamiento global, F, Fenómenos climáticos extremos | , , | Deja un comentario

Cambio climático y sequía


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Hablar simplemente de sequía en nuestra sociedad es insuficiente, habría que hablar de tres tipos de sequía, en primer lugar podemos hablar de sequía meteorológica, referida a la precipitación, evaluando el grado de sequedad (comparada con el promedio local o regional) y la duración del período seco.

En segundo lugar podemos hablar de la sequía hidrológica, cómo la disminución de la precipitación afecta el flujo de las corrientes, la humedad del suelo, los niveles de los reservorios y los lagos, y la recarga de las aguas subterráneas.

Y en tercer lugar estaría la sequía agrícola, la que preocupa a los agricultores, cuando los suministros de agua disponibles no pueden satisfacer las demandas de agua de los cultivos. Las sequías agrícolas pueden ocurrir por una variedad de razones, incluyendo baja precipitación, el momento de la disponibilidad del agua o la disminución del acceso a los suministros de agua. La distribución temporal y la diferente intensidad de las precipitaciones, aun manteniendo la cantidad total de agua caída, puede ocasionar que no haya suficiente agua disponible cuando más se necesita. Por ello, es posible sufrir una sequía agrícola en ausencia de una sequía meteorológica.

Las altas temperaturas aumentan la sequedad del suelo añadida a la evapotranspiración de plantas y  sumada la disminución de las precipitaciones recorta la disponibilidad de agua para usos agrícolas.

Debido a la subida de 1ºC de la temperatura media de la tierra la presencia de vapor de agua en la atmósfera se incrementa un 7% y las precipitaciones entre el 1% y el 3% esto conduce al “dopaje” del ciclo del agua, al cambio de las precipitaciones se une el cambio de patrones, incluso en zonas en las que no disminuyen las precipitaciones estas pueden alternar etapas de falta de lluvias con episodios de lluvias torrenciales. Estas fuertes precipitaciones aumentan la escorrentía, el arrastre de suelo y disminuyen la infiltración en el suelo y la recarga de acuíferos.

No solo los cultivos se ven afectados por la falta de humedad del suelo, también los ecosistemas acusan el estrés hídrico, que se acrecienta con la subida de la temperatura, las plantas regulan su temperatura mediante la transpiración para permitir la fotosíntesis. La degradación de los ecosistemas de las cuencas hidrográficas debilitan la regularidad de los cursos de agua con lo que retroalimentan los procesos de avancen de la aridez.

El avance de la aridez y falta de humedad del suelo hace que en este disminuya la materia orgánica con lo que se debilita su capacidad de almacenamiento de carbono modificando el papel de sumidero de CO2 y simultáneamente incrementando su papel como emisor.

Nuestro país es especialmente sensible a este problema. Hasta este momento podemos observar una subida de la temperatura un 50% superior a la media global experimentada En Andalucía ya se observa un 20% de disminución de las precipitaciones a lo que debemos añadir las perdidas por la evaporación y transpiración.

La nefasta política agrícola de nuestro país multiplica los efectos negativos de la sequía, así en 1995, anterior etapa de fuerte sequía, la superficie de regadío era de 3.350.000 has y ahora son 4.040.000 has con lo que el “déficit” hídrico se acrecienta. No es coherente ampliar la superficie de regadío en los periodos de lluvia regular pues las afecciones se multiplicaran en los sucesivos periodos, cada vez más recurrentes de sequía.

Como la ecología ha puesto de manifiesto todo está relacionado con todo y los cambios en unas variables retroalimentan otras, así la sequía y las altas temperaturas propician las condiciones para los incendios forestales que incrementan las emisiones de dióxido de carbono, reduce en las zonas quemadas la humedad atmosférica con lo que disminuyen las condiciones que propician la lluvia.

Mientras tanto no se ataja el origen del cambio climático, el sistema económico que se mantiene con la quema acelerada de combustibles fósiles y tampoco se afronta la adaptación a efectos indeseables como la sequía, al contrario, aumenta sin parar la superficie de agricultura de regadío, se transforman cultivos tradicionales de secano y no se implementan suficientemente técnicas más eficientes de usos del agua.

Estos y otros efectos negativos del calentamiento global en nuestro país reclaman con urgencia una Ley de Cambio Climático con la eficacia y profundidad de objetivos de mitigación y adaptación necesarios para poder afrontarlos. No es posible seguir proponiendo la “reducción” del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 sobre las emitidas en 2005, año pico de emisiones, cuando la crisis ya ha conseguido esa reducción.

14 febrero 2018 Posted by | Calentamiento global | Deja un comentario

Ozú que caló


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Desde hace varios días, cuando aún el calendario nos dice que disfrutamos de la primavera, estamos sufriendo en nuestro país una ola de calor que se ceba con especial intensidad en Córdoba,  provocando hechos insólitos como el levantamiento del nuevo pavimento de nuestro Puente Romano y alcanzando 44,5ºC el pasado día 16, según la Agencia Estatal de Meteorología.

Podríamos preguntarnos si esta situación es normal y la contestación de la comunidad científica nos dice que estamos en un nuevo normal. En este nuevo normal los fenómenos extremos como las olas de calor incrementan su frecuencia y simultáneamente aumenta también el número de días y noches con temperaturas por encima de la media del clima del siglo pasado.

Mientras hace unos años la comunidad científica, ante un fenómeno climático extremo mantenía que no podía atribuirse al cambio climático, ahora la respuesta es que ese fenómeno no habría ocurrido sin el cambio climático.

En un estudio sobre atribución de fenómenos extremos en Europa en el que se tomaron como referencia ciudades de Holanda, Alemania, Francia, Suiza y España, realizado para Climate Central, encontraron que Madrid ha pasado de, la probabilidad de sufrir una ola de calor cada 20 años, a que actualmente esa frecuencia sea de 5 años o Zurich pase de una en 100 años a una en 13 años.

Adicionalmente, si tenemos en cuenta la evolución de la temperatura, vemos que se va incrementando, en nuestra ciudad el estudio de la UE, Adaptaclima, mantiene que para la estación de Córdoba Aeropuerto “se observa el incremento más elevado se corresponde a la estación de verano y a la temperatura mínima con 0.59ºC/década podemos afirmar que las temperaturas medias por encima de las que conocíamos hasta ahora son el nuevo normal.

El verano se va expandiendo hacia la primavera y el otoño, apareciendo una estación que podríamos denominar coloquialmente como priveroño, así el 10 de marzo de este año, invierno cronológico, ya alcanzamos los 30ºC.

Más aún, en las proyecciones hacia el futuro, este mismo estudio baraja varios modelos de evolución, en algunos de ellos se recoge que la temperatura media en verano, para el último tercio del siglo, podría ser de entre 3ºC y 9ºC superior a la media del periodo 1960-91.

La respuesta a esta situación debe caminar en, al menos, dos direcciones. La primera iniciar la transición energética, restringiendo las emisiones de gases de invernadero, reduciendo, para ello, la cantidad de energía usamos, a la vez que sustituimos la proveniente del petróleo, gas y carbón por fuentes renovables, así como los vehículos que usan motores de combustión, la electricidad producida con combustibles fósiles y aislando nuestros edificios y viviendas eficientemente. La segunda adaptando nuestras ciudades a los efectos, como el calor, del cambio climático, arbolando nuestras calles y plazas, incrementando el sombreado de los itinerarios peatonales, poniendo en marcha programas de techos verdes, …

Es especialmente urgente realizar actuaciones de adecuación bioclimática en centros educativos, que ya se está demostrando que son ineficientes para mantener condiciones térmicas adecuadas para cumplir su función en niveles de confort mínimo.

En otro artículo trataré las otros fenómenos climáticos también de gran importancia como son las precipitaciones.

Como efecto de estas medidas conseguiremos una ciudad más sana, habitable y con mayor empleo.

¿Alguien da más?

26 junio 2017 Posted by | Calentamiento global | Deja un comentario