Calentamiento Global

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Ozú que caló


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Desde hace varios días, cuando aún el calendario nos dice que disfrutamos de la primavera, estamos sufriendo en nuestro país una ola de calor que se ceba con especial intensidad en Córdoba,  provocando hechos insólitos como el levantamiento del nuevo pavimento de nuestro Puente Romano y alcanzando 44,5ºC el pasado día 16, según la Agencia Estatal de Meteorología.

Podríamos preguntarnos si esta situación es normal y la contestación de la comunidad científica nos dice que estamos en un nuevo normal. En este nuevo normal los fenómenos extremos como las olas de calor incrementan su frecuencia y simultáneamente aumenta también el número de días y noches con temperaturas por encima de la media del clima del siglo pasado.

Mientras hace unos años la comunidad científica, ante un fenómeno climático extremo mantenía que no podía atribuirse al cambio climático, ahora la respuesta es que ese fenómeno no habría ocurrido sin el cambio climático.

En un estudio sobre atribución de fenómenos extremos en Europa en el que se tomaron como referencia ciudades de Holanda, Alemania, Francia, Suiza y España, realizado para Climate Central, encontraron que Madrid ha pasado de, la probabilidad de sufrir una ola de calor cada 20 años, a que actualmente esa frecuencia sea de 5 años o Zurich pase de una en 100 años a una en 13 años.

Adicionalmente, si tenemos en cuenta la evolución de la temperatura, vemos que se va incrementando, en nuestra ciudad el estudio de la UE, Adaptaclima, mantiene que para la estación de Córdoba Aeropuerto “se observa el incremento más elevado se corresponde a la estación de verano y a la temperatura mínima con 0.59ºC/década podemos afirmar que las temperaturas medias por encima de las que conocíamos hasta ahora son el nuevo normal.

El verano se va expandiendo hacia la primavera y el otoño, apareciendo una estación que podríamos denominar coloquialmente como priveroño, así el 10 de marzo de este año, invierno cronológico, ya alcanzamos los 30ºC.

Más aún, en las proyecciones hacia el futuro, este mismo estudio baraja varios modelos de evolución, en algunos de ellos se recoge que la temperatura media en verano, para el último tercio del siglo, podría ser de entre 3ºC y 9ºC superior a la media del periodo 1960-91.

La respuesta a esta situación debe caminar en, al menos, dos direcciones. La primera iniciar la transición energética, restringiendo las emisiones de gases de invernadero, reduciendo, para ello, la cantidad de energía usamos, a la vez que sustituimos la proveniente del petróleo, gas y carbón por fuentes renovables, así como los vehículos que usan motores de combustión, la electricidad producida con combustibles fósiles y aislando nuestros edificios y viviendas eficientemente. La segunda adaptando nuestras ciudades a los efectos, como el calor, del cambio climático, arbolando nuestras calles y plazas, incrementando el sombreado de los itinerarios peatonales, poniendo en marcha programas de techos verdes, …

Es especialmente urgente realizar actuaciones de adecuación bioclimática en centros educativos, que ya se está demostrando que son ineficientes para mantener condiciones térmicas adecuadas para cumplir su función en niveles de confort mínimo.

En otro artículo trataré las otros fenómenos climáticos también de gran importancia como son las precipitaciones.

Como efecto de estas medidas conseguiremos una ciudad más sana, habitable y con mayor empleo.

¿Alguien da más?

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26 junio 2017 Posted by | Calentamiento global | Deja un comentario